Atatakai Yuki y el horro en los ojos de un infante
¿De qué se trata la obra?
Atatakai Yuki es un manga one-shot creado por Ryona King y Ame to Toge. Hay poca información en general sobre la obra, tal como cuando ésta fue publicada. La obra trata sobre Julia, una niña que está celebrando su cumpleaños con su familia. Por sus características, se ve que esta y su familia probablemente sean de ascendencia americana o europea, debido a como están dibujados, el uso de cubiertos y no de palillos y otros detalles. La familia le entrega a Julia un peculiar regalo: Un oso polar. Mientras siguen celebrando, Julia celebra que su madre ha cocinado una carne que le queda muy buena, considerando lo feliz que se coloca. De un momento a otro, la nieve empieza a caer, y a través de una pared destruida se empezarían a ver osos polares que se asoman por la pared rota, aun con la nieve cayendo.
Resulta ser que no es nieve; es ceniza, resultante de un accidente y subsiguiente explosión nuclear que ha llegado a afectar esta zona. Se nos presentan 2 personajes sin nombre en trajes de radiación, explorando el área afectada. Estas figuras detectan movimiento y empiezan a moverse, descubriendo las ruinas de la casa de Julia. La familia está carbonizada debido a la explosión, siendo ella la única sobreviviente. El peluche que le fue regalado yace al lado de ella, solo quedando la cabeza de este. La carne que tanto amaba, cocinada por su madre era su propia pierna que se estaba comiendo, considerando como esta “se cocinó” con el calor de la explosión. Se da cuenta de los “osos polares”, volteando a verlos y ofreciéndoles comida, mientras parte de la carne de su rostro cae debido a los estragos de la radiación. La niña parece seguir en su fantasía, por lo cual estas personas cargan una pistola, terminando con el sufrimiento de la niña. Finalmente, se reporta que los sobrevivientes en la zona de exploración fue 0, mientras se observa una ciudad arruinada por la explosión y la ceniza.
El horror de la radiación, la inocencia y cómo expresar sentimientos
Elegí en específico la viñeta donde los osos se presentan, debido a cómo este momento separa un antes y un después en la historia que estamos presenciando. La niña se encuentra probablemente en el mejor momento del año para un infante: Su cumpleaños, donde pasan tiempo con sus familias, reciben regalos, se come bien y con amigos, entre otros. La aparición de los osos polares podría significar muchas cosas antes que se cambien los puntos de vista entre quienes reconocen el terreno y la niña; pudo haber sido que los osos realmente podían haber sido reales, siendo parte de la fantasía de Julia al verlos ahí, ofreciéndoles comida. Esa ilusión se rompe en las siguientes páginas, y los sentimientos de esta página pueden variar para el lector. Tal como dice McCloud (1995) “El cómic que veo en mi cabeza nunca será del todo el mismo cómic visto por otro” (p. 196). Es una obra con contenido bastante fuerte, considerando que presenta sin asco el horror de lo nuclear, como el rostro de una niña colapsa mientras devora su pierna, incluso habiendo gran parte de su ropa en el proceso. Lo que me haga sentir podrá ser totalmente distinto a lo que otro sienta. Puede ser que otros lectores vean la escena pensando en como, tal como mencione anteriormente, es la niña viviendo la fantasía de su cumpleaños. Por otro lado, en mi caso, veo como la niña en cierto modo sabe lo que está ocurriendo, pero su cerebro elige bloquear el dolor, bloquear el trauma, lo cual en cierto modo logra perturbar hasta cierto punto. Como se mencionó anteriormente, todos entenderán de manera diferente o se sentirán de diversas formas los acontecimientos presentes en Atatakai Yuki.
Probablemente, debido a la inocencia de los niños, Julia no reconoce lo que está ocurriendo. Tal vez nunca ha escuchado sobre los horrores que la radiación, por lo cual haría sentido que no pudiera comprender, o incluso procesar todo lo que ocurre a su alrededor. Considerando los últimos paneles, donde finalmente se pone fin al sufrimiento de Julia, podemos recordar las palabras de McCloud (1995) “Las palabras y los dibujos son como parejas que bailan y que se turnan para llevarse” (p. 156). No es necesario que se nos presente diálogo para entender lo que pasa por la mente de los uniformados. Sus rostros indiferentes indican que han lidiado con estas situaciones mientras exploran, y solo queda una opción con la niña. Su sonrisa, rota por la carne quemada y los dientes faltantes debido a los efectos de la radiación es lo último que vemos de ella, siendo seguida esta viñeta por un arma cargada y siendo levantada contra esta. No hay un disparo, no hay un diálogo posterior al acabar con ella. Solo el último mensaje referente a como no hay sobrevivientes en la explosión. El diálogo se agota cuando estos llegan con Julia, y esta sigue hablando debido a lo desconectada que está de la situación. Los uniformados no requieren diálogo al ver lo que ocurre, y como se mencionó anteriormente, saben exactamente lo que deben hacer. Al final de esta obra, el diálogo no pertenece a los uniformados, sino que podría ser alguna radio o red informativa informando sobre las situación.
Y de esta manera, es como concluye Atatakai Yuki, con un desesperanzador mensaje que clama no haber sobrevivientes, terminando así el mejor día que un niño puede vivir.
McCloud, S. (1995). Como se hace un comic: El arte invisible. Kitchen Sink Press



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