Niñez y Detalle: El Almanaque de mi Padre de Jiro Taniguchi

 Niñez y Detalle: El Almanaque de mi Padre de Jiro Taniguchi

 

El Almanaque de mi Padre, en japonés 父の暦 (Chichi no Koyomi), es un manga de demografía seinen escrito e ilustrado por Jiro Taniguchi, cuyo tomo recopilatorio fué originalmente publicado en japonés en 1995 por la editorial Shogakukan y traducido al español por Planeta de Agostini el 2008. Ésta cuenta la historia de Yoichi, un varón joven que trabaja en un estudio de fotografía incansablemente, tratando de huir de las heridas emocionales producto de los quiebres familiares que experimentó en su infancia y adolescencia. Él recibe la noticia de que su padre ha muerto, y debido a su trauma quiere asistir y regresar rápidamente del funeral. Sin embargo, su esposa le insta a que reconsidere la situación y comparta un poco más con el resto de sus parientes durante la ceremonia previa al entierro. Allí, al conversar con sus parientes comienza a enterarse de eventos que no recordaba con claridad y va cambiando su percepción sobre sus progenitores. 

 

Tipos de Transición entre Viñetas  y su Idea en Común

     La página que he analizado en esta oportunidad es la número 54, que corresponde al tercer capítulo, Recuerdos Color Escarlata (Taniguchi, 2008), la cual consta de cuatro viñetas. De acuerdo con McCloud (1995), en las primeras dos viñetas se puede apreciar una transición tipo aspecto-a-aspecto. Es decir, nos enfocamos en distintos objetos y/o personas en el mismo lugar. En este caso, primero nos enfocamos en las ventanas y el techo de las casas que se pueden apreciar desde el patio de la casa de la familia, desde un ángulo más alto, y luego se nos muestra a la mascota en el patio de dicha casa. Estamos en el mismo sitio, pero se enfocan distintas partes de éste. Según Mark Crilley (2012), autor estadounidense de manga y de cómic, esta es una manera de contextualizar al lector respecto a la escena: Primero se nos muestra el lugar donde se encuentran los personajes, y en viñetas subsecuentes, nos acercamos a éstos y a los eventos que están experimentando. Luego, ocurre una transición sujeto-a-sujeto (McCloud, 1995) de la viñeta 3 a la 4, lo que dicho de otro modo, significa que un mismo sujeto, o en este caso, un grupo de sujetos, experimenta un cambio evidente de posición. En la tercera viñeta vemos a Yoichi, el protagonista, junto a su hermana, Haruko, y su perrita, Chiro, mientras la madre de los niños parece estarle dando un premio a la mascota. Por otro lado, en la cuarta viñeta vemos a ambos niños correr tras la perrita, mientras son observados por el padre. Curiosamente, en la cuarta viñeta la madre no se ve, ni tampoco todos los techos o ventanas antes vistos, sólo aquellos más cercanos a los personajes. Sin embargo, sabemos que están ahí, sólo que no son enfocados pues en las últimas dos viñetas el centro de atención son los niños y la mascota. Así, al enfocarnos en los hermanos y la perrita es posible notar esa transición sujeto-a-sujeto (McCloud, 1995).

 

Respecto a la idea unificadora de todas las viñetas, diría que es cómo Chiro representa un momento crucial en la infancia del protagonista. Ella representa no sólo la energía tanto física como emocional de la niñez en general, ni tampoco simboliza la emoción que les causaba a ambos niños jugar con ella sólo en ese preciso momento. En cambio, Chiro causa gozo a toda la familia, que está muy unida en esa época de sus vidas. Tanto el vínculo y la alegría son dos aspectos muy importantes en la vida del protagonista que le cuesta mucho recuperar de adulto, pero ambos están fuertemente asociados a su perrita, quien es un punto de referencia a los tiempos en los que no estaba en conflicto con sus propios sentimientos. No es de extrañar, entonces, que la alargada segunda viñeta la tenga sólo a ella en el centro. Así pues, aunque en una viñeta Chiro es el centro de atención, la página completa transmite la alegría del juego infantil y la unión familiar, simbolizada por el aprecio común hacia la mascota. En otras palabras, estas viñetas colaboran para lograr la construcción lógica de un significado común en lo que Thierry Groensteen (2007) llama “solidaridad icónica”. En breve, se puede presenciar cómo toda la página 54 logra brindarnos una idea central, la cual a su vez es importante no sólo para el tercer capítulo, sino que también para la historia completa. Éste capítulo gira en torno a cómo un gran incendio destruye Tottori, ciudad natal del protagonista, y cómo después de haberlo perdido casi todas sus pertenencias, el padre del protagonista trabaja en exceso a fin de liberarse de la vergüenza que le causa haber aceptado un préstamo de sus suegros para reconstruir su hogar y su peluquería. Aunque estaba preocupado por demostrarles que era responsable y que no se casó con la hija de ellos por interés, de lo cual lo habían acusado en un principio, descuidó severamente el tiempo que le dedicaba a su familia. Así, la madre de los niños comenzó a pasar mucho tiempo con el maestro de su hija mayor, quien había visitado a la familia por un protocolo escolar y para darle una medicina a Chiro cuando ésta enfermó. Así, la madre terminó saliendo con él, y por lo tanto, traicionando a su esposo, buscando en otra persona al hombre que éste fue antes de obsesionarse con probar que no era un interesado y un incapaz de mantener un hogar. Es curioso, pero sin duda triste, cómo Chiro muere poco después del incendio y cómo la relación de toda la familia comienza a dañarse por aquella época. Así, ella pareciera ser aún más un símbolo de una época feliz que se terminó, aunque su deceso no haya sido en realidad lo que separó a la familia, sino el orgullo, así como la falta de diálogo y acuerdos entre ambos cónyuges. 

 

La Atención al Detalle en el Estilo de Taniguchi 

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         Si bien el dibujo en toda la obra, en cuanto a los rostros de los personajes es bastante simple, no lo es para nada en cuanto a los atuendos y los fondos. El trabajo de Taniguchi rebosa de detalles, incluso cuando estos no son esenciales para la comprensión de los eventos que ocurren en el manga. En el capítulo uno, Yoichi observa cuidadosamente sus alrededores antes de llegar al velorio, contrastando cómo era la Tottori del pasado en comparación a la del presente, por lo que es natural que Taniguchi fuera riguroso en respecto a dibujar los fondos de esta parte de la historia. Lo mismo puede decirse del capítulo tres, en el que el incendio hace obligatoriamente a los fondos parte crucial de la trama. Vale recordar que la pérdida de la casa y del negocio familiar fue lo que inició el distanciamiento de los padres del protagonista. Sin embargo, esta minuciosidad es una constante en la obra, incluyendo momentos totalmente serenos. Volviendo a la página 54, es evidente que la familia disfruta la compañía de la mascota, pero ¿era realmente importante que los techos, los muros y las ventanas fueran tan detallados cuando el foco era la interacción entre los personajes humanos y la perrita? ¿De veras hacía falta que la falda de la madre llevara rayas cuando gran parte de ésta está cubierta por un cuadro de texto, cuando podría haber sido de un color plano? Realmente no, a mi parecer. Otras obras de Taniguchi, como Tierra de Sueños y El Olmo del Cáucaso, demuestran un detalle importante de principio a fin, como explica Játiva (2013, 2015) y como puede verse en las viñetas presentadas arriba. A modo de conclusión, el trabajo de Taniguchi es impresionante en la complejidad tanto de trama como de dibujo, y me parece increíble cómo puede tratar temas delicados sin caer en una evidente manipulación emocional y moral como las teleseries chilenas y la gran mayoría de los medios occidentales, que parecen celebrar cualquier cosa que fuera poco discutida o frecuente años atrás. Aquí se tratan verdades incómodas, que occidente decide ignorar, como que vale la pena pensarlo dos veces antes de obedecer ciegamente clichés como “Tienes derecho a rehacer tu vida” y “Debo tener esto y aquello para vivir bien”. Lo que hacemos nos impacta a nosotros mismos, pero sin duda también a los demás. Al final de la obra Yoichi apenas comienza a recuperarse de las heridas del divorcio de sus padres. No es por nada que se casó con una compañera de trabajo y juntos adoptaron un perro, pero no tienen hijos. Ambos parecen estar de acuerdo con la cantidad de tiempo dedicado al trabajo y les gustan las mascotas. Sin embargo, un niño es una responsabilidad para la cual Yoichi parece saber que le falta procesar muchas cosas, aunque nunca lo diga abiertamente en la obra. Además, no hubo ni una sola grosería, golpe o desnudo fuera de contexto (ni ningún desnudo en absoluto) en todo El Almanaque de mi Padre. Es posible concentrarse plenamente en lo que sucede sin ninguna distracción común en medios occidentales o en manga para adolescentes, cargado a veces de fanservice, pese a la minoría de edad del público para el que se produce. El trabajo de Taniguchi es de una calidad impresionante, quizás demasiado tranquilo y franco para que los medios mainstream sean capaces de apreciarlo y lucrar con él. 

Referencias

Agrafojo, J. (2013, September 10). El olmo del Cáucaso. Zona Negativa. https://www.zonanegativa.com/el-olmo-del-caucaso/

Agrafojo, J. (2015, March 23). Tierra de sueños. Zona Negativa. https://www.zonanegativa.com/tierra-de-suenos/

Crilley, M. (2012). Mastering Manga with Mark Crilley: 30 Drawing Lessons from the Creator of Akiko. IMPACT Books.

Taniguchi, J. (2008). El Almanaque de mi Padre. Planeta de Agostini.

 

 

  


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